© 2012 Marvin Del Cid

Cuando tomar fotos no es divertido 1: “El Volcán”

Muchos creen ser fotógrafo es una profesión fácil y divertida, que nada más se trata de andar por la vida apretando un botón y pasarle el Photoshop para que se vea cool. Aunque gran parte del tiempo es entretenido y “divertido” es una profesión que demanda habilidades, conocimiento y sobre todo mucha práctica para poder enfrentar cada situación que se da durante una captura.

Lo divertido  muchas veces deja de serlo cuando tienes que hacer cosas que no quieres, pero te pagaron para hacerlas… ahí es cuado muchas veces te preguntas ¿Por qué carajos dije que si?… creo que algunas veces hay dinero que no se gana.

Y lo peor es cobrar adelante… a eso ya no hay escapatoria, porque como buen fotográfo cuando te arrepientes de aceptar, ya el dinero está volando tan alto que a lo mejor Felix lo vería desde la estratósfera.

Trataré de escribir una seríe de posts sobre experiencias personales cuando la fotografía deja de ser “divertida”.

El volcán:
2009, estoy en Guatemala haciendo fotos para un cliente conocido, además de buen amigo. Llevo 4 días consecutivos haciendo fotos por todo el país para una guía turística y me faltan 5 para concluir. Mega feliz de estar en mi país, super feliz que no tuve que pagar un centavo para ir a ver a la familia y buenos amigos, muy feliz de no estar en un escritorio frente a una computadora,  no tan feliz de estar desvelado y cansado, infeliz de no poder tomar un descanso… ese día me toca tomar fotos en un volcán en actividad, el famoso volcán de Pacaya el cual es relativamente fácil de subir, mas no cuando tines 4 días caminando y estás aclimatado a vivir al nivel del mar.

Pensando en que no tuve tiempo de aclimatación y con cansancio acumulado, hice los arreglos previos para alquilar un caballo que me  subiría buena parte del trayecto. Oh si!!! la mejor descición… que sufra el caballo subiendo una montaña estas 24o libras de carne y hueso más 20 de equipo! (Nunca había visto pasar tanto trabajo a este caballo dijo el infeliz que me lo alquiló). Como todo un pro me la pasé tomando fotos comodamente sentado en el casi muerto caballo. Llegamos a la parte del cono, donde la arena volcánica era omnipresente y el corsel ya no era capaz de llevar este motrocolo de ser humano en tan dificil terreno.

Bueno, ya queda poco para llegar al crater así que ¡manos a la obra!, no había caminado 15 metros en esa asarosa pendiente donde daba tres pasos y regresaba dos. Por qué traje todos mis lentes???  maldito tripode!!! Dios… por qué no traje una point and shoot, el cliente no se daría cuenta… o si… o no… esto tiene que ser una pesadilla… si, una de esas que quieres caminar pero el cuerpo no te responde.

El viento traía ráfagas de más de 85 km por hora y  cuando una nube cubría el sol podía sentir el frío calandome en los huesos. Cuando el sol me daba el calor quemaba… pero ni modo ya el cliente pagó…aunque  estoy a punto de llamarlo y decirle que se vaya a la porra y que le voy a devolver hasta el último centavo.

De pronto mi chofer y guía de viaje se conpadece de mi y muy amablemente toma mi mochila y demás equipo… ¿ Por qué no puede cargarme a mi también?. En un abrir y cerrar de ojos el desgraciado me lleva como 5o metros de ventaja… carajo el tipo tiene que tener como 60 años…

Los pulmones ya no responden como debieran, el frío, el viento, el sol, el cansancio. De pronto una ráfaga hace que tenga que inclinarme hacia el frente porque era como un huracán; trato de no retroceder cada valioso metro que con mucho esfuerzo había logrado conquistar, de pronto el viento cesa y solo veo el suelo rocoso acercarse rapidamente a mi cara… meto las manos (por lo menos todavía tenía reflejos). Cuado me logro levantar veo sangre corriendo por una de mis manos, sabía que era una cortada peligrosa por la composición de la arena volcánica y que podría infectarse facilmente.

¡La excusa perfecta! me lastimo y tengo que regresar, así no tendría que devolver el dinero, al contrario que me paguen por el trauma y los gastos médicos. Mi guía baja corriendo a rescatarme y primero le pido que me pase la cámara, quiero dejar constancia de los sucedido, es más también sacó el iPhone y me hago una foto para subirla a facebook para que vean mi sufrimiento en tiempo real, ¡al carajo el roaming!  Me doy cuenta que las heridas son profundas, la roca volcánica corta como cuchillos, casi se desprende la punta del dedo gordo de mi mano izquierda.

Un pequeño accidente

JA JA JA  ahora puedo darme la vuelta y regresar sin cargo de conciencia. De pronto un turista se me acerca y me pregunta si tengo botiquín de primeros auxilios, le digo que no y muy amablemente me ayuda con desinfectante y gasa, luego me mirá con cara de borrego arrepentido y  me dice:  “ahora ya puedes seguir tu camino amigo”. En el grupo del buen samaritano iban mujeres, niños y un par de señoras mayores, bastante mayores.  Tomo un respiro, seco la sangre que dejé en mi cámara, me pongo mi mochila y sin pensarlo tanto saco fuerzas de lo más profundo y retomo la subida.

Mientras subía me convencía que no podía quedarle mal a mi cliente, no podía quedarme mal a mi mismo, que no era posible que las ancianas subieran y yo no… Logré llegar, aún no entiendo como.

Es que muchas veces ser fotógrafo deja de ser divertido, se convierte en un reto, se convierte en dolor, en desesperación… pero cuando terminas y regresas a tu escritorio y ves el material conseguido, te das cuenta que cada tres pasos que diste y dos que regresaste valieron la pena, te das cuenta que ese sufrimiento agrega valor personal a las imágenes. Te das cuenta que puedes lograr lo que quieras y ahí, en ese punto, frente a tu pantalla vuelve a ser divertido de nuevo.

Estas son algunas de las fotos conseguidas ese día.

Ver tour virtual de el Volcán de Pacaya
http://www.dominicana360.com/tvirtuales_det.php?id=17